Soy Saira Karina Flores Valenzuela, Lic. en Ciencias de la Educación con una Maestría en Docencia.
Desde muy pequeña tenía marcada la idea de ser maestra, siempre jugaba hacer maestra con mis muñecas, pero igual hacer doctora; pero el de ser maestra era un sueño anhelado.
Cómo maestra me siento muy feliz, y pienso que tomé y he tomado la decisión correcta al elegir esta profesión tan hermosa, que para mi es un arte maravilloso que desempeño con mucho cariño, dedicación y entusiasmo.
Lo que para mí ha significado ser docente en la educación media superior, es algo que no puedo describir con simples palabras, el trabajar con jóvenes y adolescentes, es algo difícil por la edad de ellos; sin embargo, el saber que contribuyo a su aprendizaje y a su formación académica y personal es algo que no tiene comparación.
Tengo muchos motivos de satisfacción, uno de ellos es cuando los alumnos egresan obteniendo verdaderos aprendizajes, cuando estan en el nivel superior, cuando día a día van mejorando, cuando estan bien en sus estudios, pero principalmente cuando te dicen, gracias maestra; esas palabras me inspiran ha seguir dando lo mejor de mí, ha prepararme no sólo para mi propio beneficio, sino también para ellos.
Así como tengo motivos de satisfacción, tengo de insatisfacción; los cuáles son que un alumno no termine de estudiar, que no este bien en sus estudios, que no de sí mismo para mejorar su aprendizaje; al igual, de la falta de apoyo en ocasiones por parte de la institución.
Sin embargo, eso no ha mermado para claudicar en mi labor como docente.
Amo profundamente mi profesión, es el arte más bello que puede existir; me siento muy orgullosa de ser docente, y ser un ejemplo para ellos de superación, dedicación y esmero.
domingo, 11 de octubre de 2009
La Aventura de ser maestro
La aventura de ser maestro
José M. Esteve
Universidad de Málaga
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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. [MSOFFICE1] En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.
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La enseñanza es una profesión ambivalente. [MSOFFICE2] En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. [MSOFFICE3] Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: [MSOFFICE4] la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.[MSOFFICE5]
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.[MSOFFICE6] .. Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”.[MSOFFICE7] Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. [MSOFFICE8] Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. [MSOFFICE9] Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.[MSOFFICE10]
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; [MSOFFICE11] llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, [MSOFFICE12] para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. [MSOFFICE13] A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.[MSOFFICE14]
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. [MSOFFICE15] Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización[MSOFFICE16] : la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. [MSOFFICE17] “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.[MSOFFICE18]
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes...[MSOFFICE19] Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor.[MSOFFICE20] El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión,[MSOFFICE21] en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos.[MSOFFICE22] ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, [MSOFFICE23] en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. [MSOFFICE24] Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, [MSOFFICE25] es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.[MSOFFICE26]
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. [MSOFFICE27] Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina.[MSOFFICE28] En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo [MSOFFICE29] son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos.[MSOFFICE30] El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos[MSOFFICE31] , pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.
El orgullo de ser profesor
Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; [MSOFFICE32] pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.[MSOFFICE33]
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MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)
Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.
FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)
Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX.
[MSOFFICE1]El maestro en su labor diaria de su práctica docente, va aprendiendo y vamos aprendiendo a surfear con las diferentes problemáticas que se presentan.
[MSOFFICE2]El maestro en su práxis, no se debe permitir caer en la rutina, que llegue al grado de que deteste lo que hace; al contrario, debe de buscar esa pasión que le permita innovar, ser creativo, y que no se muera ese espríritu que lo hizo ser maestro.
[MSOFFICE3]No existe un libro, que diga como iniciar una clase, ni como impartirla, mucho menos resolver los problemas. Se van descubriendo poco a poco, paso a paso y aprender de los errores que se cometen fortalecen ese quehacer docente. Es de sabios equivocarse, el peor error que se comete es no aprender de esas equivocaciones.
[MSOFFICE4]Esa libertad, permite crear en el maestro un ser creativo, innovador, que busca y da soluciones a los problemas que se le presente, y a su vez son reflejados en el aula escolar, principalmente en el alumno. Por lo tanto, se da cuando ya el maestro ha pulido todos esos errores.
[MSOFFICE5]El pensamiento del maestro nunca debe estar quieto, al contrario, debe estar en movimiento, y no solo pensando, sino sintiendo.
[MSOFFICE6]El verdadero maestro, es aquel que enseña a sus alumnos, no solo a pensar y asimilar el conocimiento que le proporciona de manera simple, sino a sentir en lo más profundo de su ser ese saber. De nada sirve enseñar un concepto, si solo se aprende en el momento, y ni siquiera se toma la molestia de razonarlo y reflexionar por un momento. Se pretende que ese conocimiento se piense y se sienta toda la vida.
[MSOFFICE7]Se debe propiciar en el alumno,la confianza, el ansía del saber, demostrarle que puede confiar en uno como docente, y hacerle ver, que la escuela no es como se le ha calificado, como algo terrorífico; al contrario, la vea como un espacio lleno de armonía que propicia el gusto por el saber.
[MSOFFICE8]El aprendizaje es recíproco, sería inaceptable pensar, que solo aprende o se enriquece el alumno, al contrario el maestro también se dota de conocimientos. He aprendido con mis alumnos muchas cosas, me han sorprendido de verdad, de lo que son capaces de hacer. El maestro que cree que de los alumnos, no se aprende, no se le debe llamar maestro.
[MSOFFICE9]Es el maestro que desempeña con bondad, pasión, gusto y benevolencia su labor, sin importar los obstáculos que tengan que vencer.
[MSOFFICE10]No hay que olvidar la teoría aprendida en los libros, sin embargo, hay que enfocar esa teoría a la realidad de nuestros alumnos; a crear seres pensantes, capaces de formular hipótesis, ideas, que les permitan ser seres analíticos, reflexivos, inquietos, curiosos de buscar nuevos horizontes para crecer no sólo académicamente sino de manera personal.
[MSOFFICE11]A todo lo que uno hace, hay buscarle el gusto, que de menos al ámbito educativo.
[MSOFFICE12]Permite salir de esa monotonía, de esa rutina de clases, nos hace innovar, para implementar mejoras en cuanto, la forma de explicar una clase, de calificar, de tratar a los alumnos, etc., nos permite estar a la vanguardia. El que un alumno responda a lo planteado, cambie su perspectiva de ver la vida, de todo el interés de su parte por aprender, cambie su actitud en el aula escolar; se convierta en un ser diferente al que tenías anteriormente; hace que toda esa preparación de planear una clase, de buscar soluciones a los problemas, de estudio extra para mejorar tu desempeño, hace que todo eso valga la pena.
[MSOFFICE13]Cuando ese maestro hace su labor con gran empeño y se preocupa por sus alumnos, y se le puede llamar maestro, si vale la pena encontrar un maestro.
[MSOFFICE14]Todo lo que el maestro hace por prepararse y desempeñar sus clases, acorde a la exigencias que actualmente demanda la sociedad, no solo debe de palparse, como un trofeo para él como profesionista o como persona; sino debe verse, que toda esa preparación va centrada en el alumno, y en función del respeto y afán de su práxis.
[MSOFFICE15]Implica que es en realidad ser profesor, muchos piensan y dicen: “Ser profesor es fácil, cualquiera lo es”; sin embargo, hay que identificarnos bien con nosotros mismos y hacernos la pregunta ¿Qué es ser profesor?
[MSOFFICE16]Creo que no hay maestro ideal, mucho menos que sea perfecto, ni existe una Universidad, una Escuela Normal, u otra institución de cómo hacer para desempeñar lo planteado; se sabe en teoría, pero siempre he pensado que una cosa es la teoría y otra la práctica; aunque las dos van de la mano, y no se pueden separar, la práctica es la que nos enseña, y brinda la experiencia. No hay enciclopedia, que nos de instrucciones claras y precisas, que nos digan como resolveremos las dudas de los alumnos, como planeraemos la clase, no la hay ni existirá. Esos son los retos que tenemos que enfrentar como docentes, sabemos la teoría y estamos empapados de ella, pero la práctica, merece mi respeto.
[MSOFFICE17]El maestro ideal, tiene bien marcado su ideal en su mundo teórico, pero no en el práctico, eso no quiere decir que ahí se quedará estancado, claro está todo dependerá de él, si quiere salir o no de ese estancamiento.
[MSOFFICE18]Debe dejar aún lado, esa cuestión teórica que no le permite crecer y desarrollarse; debe de ver su realidad con los alumnos, sino lo hace así, no podrá alcanzar su identidad como docente.
[MSOFFICE19]En su mente nunca tuvieron la formación, mucho menos la visión de ser docentes; sin embargo muchos son maestros por accidente; y a pesar de todos los obstáculos que han tenido, han logrado salir adelante en su práctica.
[MSOFFICE20]Hay maestros por accidente o por error, que no han logrado sobrellevar esta labor, que en ocasiones por cuestiones de decir: “No me quedo otra que ser maestro”, han contribuido a denigrar esta bella práctica; o también por cuestiones económicas donde dicen: “Los alumnos ni de mi familia son, para que me preocupo, total lo que me interesa es lo que me pagan y todas las prestaciones que tengo”, es triste y lamentable, y lo que más duele y molesta, que siguen siendo “maestros”. Los más perjudicados de todo esto, son nuestros alumnos.
[MSOFFICE21]Cuando el se da cuenta cual es su verdadera labor, y cambia totalmente esa idea que tenía y realmente piensa y analiza cual es su verdadera labor.
[MSOFFICE22]No hay ninguna duda que en esta práctica , uno como maestro esta al servicio de los alumnos, no por una cuestión ecoómica, ni social, sino por una verdadera convicción, y ánimos de servir no solo a un alumno, sino a un ser humano.
[MSOFFICE23]Cuando inicie mi labor como docente, más que nada en el Conalep Plantel Villahermosa II, que fue mi tercer centro de trabajo y donde actualmente laboro, no me importó el número de horas y ni siquiera el pago, lo único que me importaba, era impartir ese conocimiento a mis alumnos, contestar sus dudas con cariño, respeto, sin olvidar que era su maestra y ellos mis alumnos, de transmitir lo que sabía, de explicar mis clases con entusiasmo y dedicación, de revisar cada uno de sus trabajos, explicándoles sus errores y aciertos, etc.; de sentir en mía esa libertad de ser docente.
[MSOFFICE24]El maestro es el que permite al alumno acercarlo a la realidad que lo rodea, tenemos esa fortuna, de decirle lo que le espera halla afuera, lejos del aula, de sus amigos, familiares, de todo ambiente conocido, muy diferente al nuevo que va a conocer. También son portadores de los triunfos y fracasos de este quehacer.
[MSOFFICE25]Por medio de esta comunicación ejercida por el maestro, el alumno se acerca y conoce los contenidos que existen en los libros de enseñanza.
[MSOFFICE26]El ser comunicador, le permite interactuar de manera directa con el alumno, también le da la confianza ha éste de preguntar cualquier tipo de cuestión a su profesor, sin temor a preguntar las veces que sea necesario.
[MSOFFICE27]No se trata de ser un erudito en la clase y presentar una explicación de un tema de manera excelente, sino principalmente de comunicarse con el alumno, por medio de la observación y de escuchar su punto de vista, y actuar en base a cualquier situación que se presente; asimismo, creer ser el dueño del aula de clases, al contrario, en ese espacio, no solo existe el docente, sino también el alumno, y cada uno merece un respeto y un tiempo. De esta manera ambos interactúan y se comunican, y crean un ambiente de confianza y cordialidad.
[MSOFFICE28]La disciplina en nuestra práctica es algo con lo que se lidia cotidianamente. Sé tiene la idea errónea, que hay que ser muy duro para que el alumno respete al docente; creo que hay que hacerle ver al alumno cual es su rol y cual es el de él; en mi quehacer docente, marco la diferencia. Para mí una cosa es estar en mi aula, y otra fuera de ella, eso si enmarcando mi rol. Me muestro ante ellos como una maestra seria en mi trabajo, pero también con la apertura de relajarnos y pasar una clase amena, sin llegar a las faltas de respeto mucho menos a un ambiente demasiado relajado. Soy muy exigente en cuanto a mi clase y a los contenidos que manejo, les exigo mucho a mis alumnos, pero con un solo fin; de hacer de ellos alumnos competitivos, capaces de desarrollar todas sus habilidades, fuera o dentro de su aula escolar. Considero que la disciplina es esencial, pero no llevarla al extremo, de ser como un verdugo, eso en ocasiones crea grandes conflictos, que en vez de ayudar al proceso de enseñanza – aprendizaje lo perjudica enormemente.
[MSOFFICE29]Estos permiten que la labor docente, sea más fácil, reconociendo que el alumno es un ser humano, pensante, con sentimientos, pensamientos, virtudes, defectos etc.; y es capaz de aportar infinidad de ideas y razonamientos que deben ser escuchados y respetados.
[MSOFFICE30]El maestro, debe de adaptar el contenido, no nada más que el conocimiento sea alto o bajo que posea el alumno, sino también el lenguaje con el que va explicar el tema. Lo importante de esto que el alumno, entienda, comprenda, asimile lo que se le esta enseñando.
[MSOFFICE31]No hay maestro, que no proteste por ello, siempre y cuando se considere maestro; sin embargo, peor será si nos quedamos allí y no avanzamos; somos maestros comprometidos con nuestra labor, por lo tanto, nuestra misión es que nuestros alumnos avancen y den frutos, y que ese nivel que de inicio traen, al final no sea el mismo, sea mejor y más alto.
[MSOFFICE32]Muchas personas así lo perciben; ven que el ser profesor es algo muy lucrativo, por todo lo que económicamente conlleva; sin embargo están equivocados. Es una labor demasiado fuerte que en mi manera de ver, no cualquiera es maestro; para ser maestro se necesitan muchas cosas, entre ellasla convicción y vocación de serlo; al igual es un compromiso más allá de las aulas, porque nuestra labor no termina en el aula, al contrario inicia fuera de ella. En la escuela solo se forma al alumno, que será el hombre del mañana.
[MSOFFICE33]Esta reflexión es muy acertada, da impulso para seguir adelante, para seguir preparándose en función de nuestros alumnos, para no tirar la toalla a pesar, de lo adverso; para no perder esta lucha, que no solo es por un día, sino que dura toda la vida.
José M. Esteve
Universidad de Málaga
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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. [MSOFFICE1] En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.
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La enseñanza es una profesión ambivalente. [MSOFFICE2] En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. [MSOFFICE3] Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: [MSOFFICE4] la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.[MSOFFICE5]
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.[MSOFFICE6] .. Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”.[MSOFFICE7] Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. [MSOFFICE8] Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. [MSOFFICE9] Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.[MSOFFICE10]
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; [MSOFFICE11] llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, [MSOFFICE12] para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. [MSOFFICE13] A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.[MSOFFICE14]
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. [MSOFFICE15] Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización[MSOFFICE16] : la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. [MSOFFICE17] “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.[MSOFFICE18]
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes...[MSOFFICE19] Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor.[MSOFFICE20] El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión,[MSOFFICE21] en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos.[MSOFFICE22] ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, [MSOFFICE23] en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. [MSOFFICE24] Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, [MSOFFICE25] es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.[MSOFFICE26]
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. [MSOFFICE27] Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina.[MSOFFICE28] En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo [MSOFFICE29] son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos.[MSOFFICE30] El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos[MSOFFICE31] , pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.
El orgullo de ser profesor
Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; [MSOFFICE32] pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.[MSOFFICE33]
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MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)
Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.
FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)
Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX.
[MSOFFICE1]El maestro en su labor diaria de su práctica docente, va aprendiendo y vamos aprendiendo a surfear con las diferentes problemáticas que se presentan.
[MSOFFICE2]El maestro en su práxis, no se debe permitir caer en la rutina, que llegue al grado de que deteste lo que hace; al contrario, debe de buscar esa pasión que le permita innovar, ser creativo, y que no se muera ese espríritu que lo hizo ser maestro.
[MSOFFICE3]No existe un libro, que diga como iniciar una clase, ni como impartirla, mucho menos resolver los problemas. Se van descubriendo poco a poco, paso a paso y aprender de los errores que se cometen fortalecen ese quehacer docente. Es de sabios equivocarse, el peor error que se comete es no aprender de esas equivocaciones.
[MSOFFICE4]Esa libertad, permite crear en el maestro un ser creativo, innovador, que busca y da soluciones a los problemas que se le presente, y a su vez son reflejados en el aula escolar, principalmente en el alumno. Por lo tanto, se da cuando ya el maestro ha pulido todos esos errores.
[MSOFFICE5]El pensamiento del maestro nunca debe estar quieto, al contrario, debe estar en movimiento, y no solo pensando, sino sintiendo.
[MSOFFICE6]El verdadero maestro, es aquel que enseña a sus alumnos, no solo a pensar y asimilar el conocimiento que le proporciona de manera simple, sino a sentir en lo más profundo de su ser ese saber. De nada sirve enseñar un concepto, si solo se aprende en el momento, y ni siquiera se toma la molestia de razonarlo y reflexionar por un momento. Se pretende que ese conocimiento se piense y se sienta toda la vida.
[MSOFFICE7]Se debe propiciar en el alumno,la confianza, el ansía del saber, demostrarle que puede confiar en uno como docente, y hacerle ver, que la escuela no es como se le ha calificado, como algo terrorífico; al contrario, la vea como un espacio lleno de armonía que propicia el gusto por el saber.
[MSOFFICE8]El aprendizaje es recíproco, sería inaceptable pensar, que solo aprende o se enriquece el alumno, al contrario el maestro también se dota de conocimientos. He aprendido con mis alumnos muchas cosas, me han sorprendido de verdad, de lo que son capaces de hacer. El maestro que cree que de los alumnos, no se aprende, no se le debe llamar maestro.
[MSOFFICE9]Es el maestro que desempeña con bondad, pasión, gusto y benevolencia su labor, sin importar los obstáculos que tengan que vencer.
[MSOFFICE10]No hay que olvidar la teoría aprendida en los libros, sin embargo, hay que enfocar esa teoría a la realidad de nuestros alumnos; a crear seres pensantes, capaces de formular hipótesis, ideas, que les permitan ser seres analíticos, reflexivos, inquietos, curiosos de buscar nuevos horizontes para crecer no sólo académicamente sino de manera personal.
[MSOFFICE11]A todo lo que uno hace, hay buscarle el gusto, que de menos al ámbito educativo.
[MSOFFICE12]Permite salir de esa monotonía, de esa rutina de clases, nos hace innovar, para implementar mejoras en cuanto, la forma de explicar una clase, de calificar, de tratar a los alumnos, etc., nos permite estar a la vanguardia. El que un alumno responda a lo planteado, cambie su perspectiva de ver la vida, de todo el interés de su parte por aprender, cambie su actitud en el aula escolar; se convierta en un ser diferente al que tenías anteriormente; hace que toda esa preparación de planear una clase, de buscar soluciones a los problemas, de estudio extra para mejorar tu desempeño, hace que todo eso valga la pena.
[MSOFFICE13]Cuando ese maestro hace su labor con gran empeño y se preocupa por sus alumnos, y se le puede llamar maestro, si vale la pena encontrar un maestro.
[MSOFFICE14]Todo lo que el maestro hace por prepararse y desempeñar sus clases, acorde a la exigencias que actualmente demanda la sociedad, no solo debe de palparse, como un trofeo para él como profesionista o como persona; sino debe verse, que toda esa preparación va centrada en el alumno, y en función del respeto y afán de su práxis.
[MSOFFICE15]Implica que es en realidad ser profesor, muchos piensan y dicen: “Ser profesor es fácil, cualquiera lo es”; sin embargo, hay que identificarnos bien con nosotros mismos y hacernos la pregunta ¿Qué es ser profesor?
[MSOFFICE16]Creo que no hay maestro ideal, mucho menos que sea perfecto, ni existe una Universidad, una Escuela Normal, u otra institución de cómo hacer para desempeñar lo planteado; se sabe en teoría, pero siempre he pensado que una cosa es la teoría y otra la práctica; aunque las dos van de la mano, y no se pueden separar, la práctica es la que nos enseña, y brinda la experiencia. No hay enciclopedia, que nos de instrucciones claras y precisas, que nos digan como resolveremos las dudas de los alumnos, como planeraemos la clase, no la hay ni existirá. Esos son los retos que tenemos que enfrentar como docentes, sabemos la teoría y estamos empapados de ella, pero la práctica, merece mi respeto.
[MSOFFICE17]El maestro ideal, tiene bien marcado su ideal en su mundo teórico, pero no en el práctico, eso no quiere decir que ahí se quedará estancado, claro está todo dependerá de él, si quiere salir o no de ese estancamiento.
[MSOFFICE18]Debe dejar aún lado, esa cuestión teórica que no le permite crecer y desarrollarse; debe de ver su realidad con los alumnos, sino lo hace así, no podrá alcanzar su identidad como docente.
[MSOFFICE19]En su mente nunca tuvieron la formación, mucho menos la visión de ser docentes; sin embargo muchos son maestros por accidente; y a pesar de todos los obstáculos que han tenido, han logrado salir adelante en su práctica.
[MSOFFICE20]Hay maestros por accidente o por error, que no han logrado sobrellevar esta labor, que en ocasiones por cuestiones de decir: “No me quedo otra que ser maestro”, han contribuido a denigrar esta bella práctica; o también por cuestiones económicas donde dicen: “Los alumnos ni de mi familia son, para que me preocupo, total lo que me interesa es lo que me pagan y todas las prestaciones que tengo”, es triste y lamentable, y lo que más duele y molesta, que siguen siendo “maestros”. Los más perjudicados de todo esto, son nuestros alumnos.
[MSOFFICE21]Cuando el se da cuenta cual es su verdadera labor, y cambia totalmente esa idea que tenía y realmente piensa y analiza cual es su verdadera labor.
[MSOFFICE22]No hay ninguna duda que en esta práctica , uno como maestro esta al servicio de los alumnos, no por una cuestión ecoómica, ni social, sino por una verdadera convicción, y ánimos de servir no solo a un alumno, sino a un ser humano.
[MSOFFICE23]Cuando inicie mi labor como docente, más que nada en el Conalep Plantel Villahermosa II, que fue mi tercer centro de trabajo y donde actualmente laboro, no me importó el número de horas y ni siquiera el pago, lo único que me importaba, era impartir ese conocimiento a mis alumnos, contestar sus dudas con cariño, respeto, sin olvidar que era su maestra y ellos mis alumnos, de transmitir lo que sabía, de explicar mis clases con entusiasmo y dedicación, de revisar cada uno de sus trabajos, explicándoles sus errores y aciertos, etc.; de sentir en mía esa libertad de ser docente.
[MSOFFICE24]El maestro es el que permite al alumno acercarlo a la realidad que lo rodea, tenemos esa fortuna, de decirle lo que le espera halla afuera, lejos del aula, de sus amigos, familiares, de todo ambiente conocido, muy diferente al nuevo que va a conocer. También son portadores de los triunfos y fracasos de este quehacer.
[MSOFFICE25]Por medio de esta comunicación ejercida por el maestro, el alumno se acerca y conoce los contenidos que existen en los libros de enseñanza.
[MSOFFICE26]El ser comunicador, le permite interactuar de manera directa con el alumno, también le da la confianza ha éste de preguntar cualquier tipo de cuestión a su profesor, sin temor a preguntar las veces que sea necesario.
[MSOFFICE27]No se trata de ser un erudito en la clase y presentar una explicación de un tema de manera excelente, sino principalmente de comunicarse con el alumno, por medio de la observación y de escuchar su punto de vista, y actuar en base a cualquier situación que se presente; asimismo, creer ser el dueño del aula de clases, al contrario, en ese espacio, no solo existe el docente, sino también el alumno, y cada uno merece un respeto y un tiempo. De esta manera ambos interactúan y se comunican, y crean un ambiente de confianza y cordialidad.
[MSOFFICE28]La disciplina en nuestra práctica es algo con lo que se lidia cotidianamente. Sé tiene la idea errónea, que hay que ser muy duro para que el alumno respete al docente; creo que hay que hacerle ver al alumno cual es su rol y cual es el de él; en mi quehacer docente, marco la diferencia. Para mí una cosa es estar en mi aula, y otra fuera de ella, eso si enmarcando mi rol. Me muestro ante ellos como una maestra seria en mi trabajo, pero también con la apertura de relajarnos y pasar una clase amena, sin llegar a las faltas de respeto mucho menos a un ambiente demasiado relajado. Soy muy exigente en cuanto a mi clase y a los contenidos que manejo, les exigo mucho a mis alumnos, pero con un solo fin; de hacer de ellos alumnos competitivos, capaces de desarrollar todas sus habilidades, fuera o dentro de su aula escolar. Considero que la disciplina es esencial, pero no llevarla al extremo, de ser como un verdugo, eso en ocasiones crea grandes conflictos, que en vez de ayudar al proceso de enseñanza – aprendizaje lo perjudica enormemente.
[MSOFFICE29]Estos permiten que la labor docente, sea más fácil, reconociendo que el alumno es un ser humano, pensante, con sentimientos, pensamientos, virtudes, defectos etc.; y es capaz de aportar infinidad de ideas y razonamientos que deben ser escuchados y respetados.
[MSOFFICE30]El maestro, debe de adaptar el contenido, no nada más que el conocimiento sea alto o bajo que posea el alumno, sino también el lenguaje con el que va explicar el tema. Lo importante de esto que el alumno, entienda, comprenda, asimile lo que se le esta enseñando.
[MSOFFICE31]No hay maestro, que no proteste por ello, siempre y cuando se considere maestro; sin embargo, peor será si nos quedamos allí y no avanzamos; somos maestros comprometidos con nuestra labor, por lo tanto, nuestra misión es que nuestros alumnos avancen y den frutos, y que ese nivel que de inicio traen, al final no sea el mismo, sea mejor y más alto.
[MSOFFICE32]Muchas personas así lo perciben; ven que el ser profesor es algo muy lucrativo, por todo lo que económicamente conlleva; sin embargo están equivocados. Es una labor demasiado fuerte que en mi manera de ver, no cualquiera es maestro; para ser maestro se necesitan muchas cosas, entre ellasla convicción y vocación de serlo; al igual es un compromiso más allá de las aulas, porque nuestra labor no termina en el aula, al contrario inicia fuera de ella. En la escuela solo se forma al alumno, que será el hombre del mañana.
[MSOFFICE33]Esta reflexión es muy acertada, da impulso para seguir adelante, para seguir preparándose en función de nuestros alumnos, para no tirar la toalla a pesar, de lo adverso; para no perder esta lucha, que no solo es por un día, sino que dura toda la vida.
Los saberes de mis estudiantes
Lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet; mis alumnos saben buscar información de diversos tipos, para la investigación de tareas de cada asignatura, al igual bajar música, fotos, videos, que no solo guardan en su computador, sino en su teléfono celular; interactúan y se relacionan con otras personas, por medio del chat, comentando diversidad de temáticas, principalmente de carácter personal.
La estrategia que construimos con ellos para aprovechar esos saberes en las actividades del aula; tienen como punto principal, obtener un aprendizaje significativo, y un uso positivo de la tecnología, en este caso el uso adecuado del internet.
En lugar de que la interacción con otras personas y con otros de sus mismos compañeros sea sobre cuestiones simplemente personales, sean sobre aspectos académicos que contribuyan a mejorar su aprendizaje, tomando como ejemplo el uso de las WebQuest, que aportan conocimientos, producen aprendizajes y colaboran en hacer del alumno un ser social activo, es decir, un alumno con mejores relaciones humanas.
Propiciar el interés en el alumno, sobre investigar temas que no solo sean para entregar tareas, sino que propicien su curiosidad, y puedan comentar, deducir, analizar, proponer, crear, etc.
Quiénes van a enseñar a quiénes; el maestro debe tener la capacidad de orientar y despejar de cualquier duda al alumno y que el internet es fundamental y casi obligatoria saber manejarla y es por convicción propia actualizarse; a su vez es un trabajo en equipo en donde tanto el maestro y el alumno aprendan y obtengan conocimientos, por lo que se fomente el trabajo colaborativo y se obtiene un aprendizaje significativo.
Hay que mencionar, que hay alumnos que se les facilita todo lo referente al internet que a otros; es más fácil para muchos encontrar con mayor rapidez temas relacionados a un artículo, tarea o tema en especial; por lo tanto, sus trabajos tienden a ser más sustanciosos y completos; por lo que sus compañeros aprenden de ellos, y estos a su vez los enseñan; siempre será necesario hacer una exposición de los temas investigados en internet, y de un trabajo que quede como evidencia, el cuál sustente el tipo de investigación y los medios para llevarla a cabo.
Al exponer el tema que se haya investigado frente al grupo, los alumnos que no encontraron mucha información por no saber buscar, salen beneficiados porque debido a esa investigación, que es más completa se pueden despejar dudas y contestar preguntas; quedando satisfecha la inquietud de los alumnos, y de esta manera el profesor puede evaluar de los medios que utilizaron para presentar esa información.
También se pueden agregar dentro de la misma exposición para hacerla aún más completa, las direcciones de internet, sitios o bibliografías utilizadas para que posteriormente los siguientes a exponer puedan tener una base de búsqueda para trabajos futuros, que permitan reforzar los aprendizajes.
Lo qué se le enseñará; al mantenerse actualizado el maestro tiene la oportunidad de acceder al internet en busca de páginas, temas y direcciones las cuales contengan gran cantidad de información útil para el alumno, lo que ayudará al maestro a ampliar y reforzar los temas explicados por el alumno; es decir, hacerle ver al alumno que hay páginas con contenidos de información útil para que ellos desarrollen su espíritu académico y sus relaciones sociales con las demás personas.
Por ejemplo, la WebQuest que sus contenidos son sobre diversas temáticas y asignaturas, de todos los niveles educativos, al igual de todos los grados escolares.
Cada página contiene una serie de pasos para llevar a cabo la tarea asignada, de manera que el alumno tiene que pensar, analizar, etc., para poder desarrollar la actividad.
El bajar música, videos y fotos, utilizados con fines educativos, puede ser productivo en la creación de trabajos académicos, ya que fomentan la creatividad en él, al igual propician en algunos trabajos por equipo las buenas relaciones entre él y sus compañeros.
Dónde lo harán, el lugar dónde podrá realizar estas actividades puede ser la escuela que sería el espacio ideal para llevar a cabo lo asignado, o puede ser en la casa del alumno o en cualquier otro sitio donde haya un ordenador y se realizarán mediante tareas que fueron explicadas previamente por el maestro, para posteriormente ser revisadas y aprobadas por el mismo, cumpliendo todas y cada una de las especificaciones dadas por el mismo, teniendo como objetivo el entendimiento y la comprensión total del alumno a cerca de este tema, de manera que sea el alumno mismo quién construya su propio conocimiento.
La estrategia que construimos con ellos para aprovechar esos saberes en las actividades del aula; tienen como punto principal, obtener un aprendizaje significativo, y un uso positivo de la tecnología, en este caso el uso adecuado del internet.
En lugar de que la interacción con otras personas y con otros de sus mismos compañeros sea sobre cuestiones simplemente personales, sean sobre aspectos académicos que contribuyan a mejorar su aprendizaje, tomando como ejemplo el uso de las WebQuest, que aportan conocimientos, producen aprendizajes y colaboran en hacer del alumno un ser social activo, es decir, un alumno con mejores relaciones humanas.
Propiciar el interés en el alumno, sobre investigar temas que no solo sean para entregar tareas, sino que propicien su curiosidad, y puedan comentar, deducir, analizar, proponer, crear, etc.
Quiénes van a enseñar a quiénes; el maestro debe tener la capacidad de orientar y despejar de cualquier duda al alumno y que el internet es fundamental y casi obligatoria saber manejarla y es por convicción propia actualizarse; a su vez es un trabajo en equipo en donde tanto el maestro y el alumno aprendan y obtengan conocimientos, por lo que se fomente el trabajo colaborativo y se obtiene un aprendizaje significativo.
Hay que mencionar, que hay alumnos que se les facilita todo lo referente al internet que a otros; es más fácil para muchos encontrar con mayor rapidez temas relacionados a un artículo, tarea o tema en especial; por lo tanto, sus trabajos tienden a ser más sustanciosos y completos; por lo que sus compañeros aprenden de ellos, y estos a su vez los enseñan; siempre será necesario hacer una exposición de los temas investigados en internet, y de un trabajo que quede como evidencia, el cuál sustente el tipo de investigación y los medios para llevarla a cabo.
Al exponer el tema que se haya investigado frente al grupo, los alumnos que no encontraron mucha información por no saber buscar, salen beneficiados porque debido a esa investigación, que es más completa se pueden despejar dudas y contestar preguntas; quedando satisfecha la inquietud de los alumnos, y de esta manera el profesor puede evaluar de los medios que utilizaron para presentar esa información.
También se pueden agregar dentro de la misma exposición para hacerla aún más completa, las direcciones de internet, sitios o bibliografías utilizadas para que posteriormente los siguientes a exponer puedan tener una base de búsqueda para trabajos futuros, que permitan reforzar los aprendizajes.
Lo qué se le enseñará; al mantenerse actualizado el maestro tiene la oportunidad de acceder al internet en busca de páginas, temas y direcciones las cuales contengan gran cantidad de información útil para el alumno, lo que ayudará al maestro a ampliar y reforzar los temas explicados por el alumno; es decir, hacerle ver al alumno que hay páginas con contenidos de información útil para que ellos desarrollen su espíritu académico y sus relaciones sociales con las demás personas.
Por ejemplo, la WebQuest que sus contenidos son sobre diversas temáticas y asignaturas, de todos los niveles educativos, al igual de todos los grados escolares.
Cada página contiene una serie de pasos para llevar a cabo la tarea asignada, de manera que el alumno tiene que pensar, analizar, etc., para poder desarrollar la actividad.
El bajar música, videos y fotos, utilizados con fines educativos, puede ser productivo en la creación de trabajos académicos, ya que fomentan la creatividad en él, al igual propician en algunos trabajos por equipo las buenas relaciones entre él y sus compañeros.
Dónde lo harán, el lugar dónde podrá realizar estas actividades puede ser la escuela que sería el espacio ideal para llevar a cabo lo asignado, o puede ser en la casa del alumno o en cualquier otro sitio donde haya un ordenador y se realizarán mediante tareas que fueron explicadas previamente por el maestro, para posteriormente ser revisadas y aprobadas por el mismo, cumpliendo todas y cada una de las especificaciones dadas por el mismo, teniendo como objetivo el entendimiento y la comprensión total del alumno a cerca de este tema, de manera que sea el alumno mismo quién construya su propio conocimiento.
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